Actualidad

EL PODER DE COMPARTIR: CARSHARING O VEHÍCULOS COMPARTIDOS

Desde la infancia se insiste en la importancia de compartir los bienes con los demás. Esta valiosa enseñanza se mantiene vigente a lo largo del tiempo y se extiende a cada ámbito de la vida. Se comparte el tiempo, el conocimiento, las ideas e, incluso, con la profusión de las redes sociales, el día a día. Desde hace unos años, este fenómeno se ha extendido a la movilidad en la ciudad y cada día es más común compartir vehículos y medios de transporte urbanos.

7.09.2020

En concreto, el auge de compartir coche se ha manifestado de dos formas diferentes en los últimos años. Por un lado, se produjo el fenómeno del coche privado compartido a través de diferentes aplicaciones que ponían en contacto a conductores y pasajeros que planeaban realizar el mismo trayecto.

 

De esta forma, se compartían los gastos del vehículo y se evitaba que más de un coche realizara el mismo recorrido, con las evidentes ventajas medioambientales que ello implica.

 

Por otro lado, más recientemente, ha surgido la moda del conocido como carsharing. Se trata de un servicio de coche compartido que ofrece a sus usuarios una flota de vehículos limitada para moverse por la ciudad generalmente durante cortos períodos de tiempo.

 

En el momento en el que se ha terminado el trayecto, se aparca el coche en algún punto de la ciudad para que otro usuario pueda utilizarlo después. El tiempo de uso de cada uno de los vehículos queda registrado en una aplicación, la cual calcula cuál ha sido el gasto concreto y aplica la tarifa correspondiente.

 

Ambos servicios aportan grandes beneficios en materia de movilidad sostenible, puesto que, gracias al uso compartido de vehículos, se reducen las emisiones contaminantes en las ciudades.

 

Asimismo, en el caso del carsharing, se asegura la rotación continua de vehículos en la ciudad y se evita que se ocupen durante mucho tiempo las plazas de aparcamiento disponibles.

En muchas ciudades, además, estos coches funcionan con energía eléctrica, por lo que resultan completamente ecológicos.Por supuesto, el fenómeno de compartir transportes urbanos no es exclusivo del coche.

 

En el ámbito de la movilidad personal las redes de bicicletas compartidas, por ejemplo, suponen un gran respiro para la contaminación en las ciudades y resultan muy cómodas para los usuarios.

 

Compartir vehículos urbanos es una solución de movilidad muy recomendable, pues permite moverse fácilmente por la ciudad y hacer uso de los diferentes servicios según cuál sea la necesidad concreta del usuario.

ActualidadMás noticias