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¿CÓMO SE ELABORA UN PLAN DE MOVILIDAD SOSTENIBLE?

¿Alguna vez te has preguntado por qué se decide implantar en la ciudad un medio de transporte urbano y no otro o qué criterio se sigue para diseñar las líneas de transporte?

5.09.2020

Los cambios en materia de movilidad que de forma regular se proponen para las ciudades no son, en ningún caso, arbitrarios o casuales, sino que responden a la minuciosa elaboración de una hoja de ruta conocida como plan de movilidad urbana.

 

Un plan de movilidad sostenible es un documento que recoge el conjunto de actuaciones y medidas orientadas a lograr que los desplazamientos llevados a cabo en el ámbito urbano resulten más respetuosos con el medio ambiente, al mismo tiempo que ayudan a mejorar la cohesión social y el desarrollo económico de la ciudad.

 

De forma general, los planes de movilidad se realizan para períodos de tiempo comprendidos entre cinco y diez años, aunque el lapso de tiempo puede variar en función de los objetivos concretos del estudio.

 

Para realizar este proyecto, es importante coordinar una serie de fases que garantizarán su efectividad:

  • Fase I. Análisis de necesidades y recogida de datos: este es el momento de analizar minuciosamente las características y necesidades específicas de la ciudad: cuál es el número de población; qué tipo de desplazamientos resultan más frecuentes, qué infraestructura de transporte existe ya en la ciudad; etc. Además de estas cuestiones, resulta interesante realizar encuestas a los ciudadanos sobre sus hábitos de transporte, así como sus ideas sobre cómo debe avanzar su propia ciudad.

     

  • Fase II. Redacción y aprobación del proyecto: una vez concluida la fase de análisis, llega el turno de la redacción del documento, de la búsqueda de financiación y de la posterior aprobación del proyecto por parte de las autoridades competentes. Los encargados de llevar a cabo estos informes son empresas técnicas especializadas en urbanismo y desarrollo sostenible.

     

  • Fase III. Propuesta de actuación: comienza la fase más dinámica del proyecto en la que se materializan todas las propuestas de los pasos anteriores y se pone en marcha el Plan de Acción. Así, según el plazo marcado en la fase previa, se procede a construir o perfeccionar las infraestructuras de movilidad urbanas.

     

  • Fase IV. Revisión y evaluación del proyecto: por último, una vez finalizada la fase de actuación, resulta crucial realizar un seguimiento de las medidas adoptadas con el fin de determinar su efectividad y de elaborar correcciones en el caso de que fuera necesario.

     

CONCLUSIÓN 

 

Los Planes de Movilidad demuestran que no todas las ciudades son iguales: cada una de ellas tiene unas necesidades concretas y el camino hacia el futuro de la movilidad sostenible requiere que se estudie y se planifique con detenimiento cada pequeño detalle.

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